¿De quién es el Real Madrid?

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El Real Madrid Club de Fútbol es, para millones de aficionados, el rostro más reconocible del deporte más popular del mundo. Desde su fundación a comienzos del siglo XX, el club madrileño ha trascendido las fronteras del fútbol para convertirse en una institución global, modelo de gestión deportiva y referente histórico del éxito. Sin embargo, pese a su fama y poder económico, todavía hoy muchos desconocen un detalle esencial: ¿quién es realmente el dueño del Real Madrid?

Los orígenes de una institución centenaria

El club nació oficialmente el 6 de marzo de 1902, cuando un grupo de entusiastas liderado por Julián Palacios y los hermanos Juan y Carlos Padrós constituyó el Madrid Foot-Ball Club, que posteriormente recibiría el título de “Real” por concesión del rey Alfonso XIII en 1920. Desde sus primeros años, el equipo se caracterizó por su espíritu competitivo y su vocación pionera, siendo uno de los fundadores de la actual Liga española en 1928.

Su color blanco, que le valió los apodos de “merengues” y “blancos”, y sus continuos éxitos tanto en competiciones nacionales como internacionales, consolidaron su identidad. Con el paso de las décadas, el Real Madrid se convirtió en sinónimo de grandeza, alcanzando un palmarés sin precedentes: 36 Ligas, 15 Copas de Europa/Champions League, y más de un centenar de títulos oficiales, lo que lo posiciona como el club más laureado del planeta.

El cambio legal que transformó el fútbol español

Para entender quién es el verdadero propietario del Real Madrid, es necesario remontarse a la Ley del Deporte de 1990, una norma que reformó profundamente la estructura del fútbol profesional en España. La nueva legislación obligaba a los clubes a transformarse en Sociedades Anónimas Deportivas (S.A.D.), con el objetivo de atraer capital privado y estabilizar la gestión económica del deporte profesional.

Sin embargo, cuatro clubes —Real Madrid, FC Barcelona, Athletic Club de Bilbao y CA Osasuna— quedaron exentos de esa obligación. La razón: su situación económica saneada en aquel momento y su naturaleza jurídica original como asociaciones deportivas sin ánimo de lucro.

Así, mientras el resto de equipos de LaLiga se convirtieron en sociedades anónimas controladas por accionistas privados, el Real Madrid conservó su modelo tradicional de club de socios.

Un club que pertenece a sus socios

En la actualidad, el Real Madrid sigue siendo propiedad colectiva de sus socios, quienes son los verdaderos dueños de la entidad. Según los datos más recientes, el club cuenta con cerca de 100.000 socios activos, además de más de 2.400 peñas oficiales repartidas por todo el mundo.

Estos socios ejercen su derecho a voto en asambleas y eligen democráticamente al presidente del club, que actúa como representante y gestor, pero no como propietario. El presidente y su junta directiva administran el club en nombre de todos los socios, y sus decisiones están sujetas a aprobación institucional.

De este modo, Florentino Pérez, actual presidente del Real Madrid desde el año 2000 (con un breve intervalo entre 2006 y 2009), no es el dueño del club, sino su principal representante y responsable de su dirección. Su papel se asemeja al de un consejero delegado elegido por los socios, con mandato limitado y bajo normas estrictas de transparencia.

Para postularse al cargo, la normativa exige que el candidato sea español, mayor de edad y que presente un aval bancario equivalente al 15 % del presupuesto del club, garantizado exclusivamente con su patrimonio personal.

La esencia del modelo madridista

Este modelo asociativo, excepcional en el fútbol moderno, convierte al Real Madrid en una entidad independiente del capital privado. Su financiación proviene de los ingresos generados por su propia actividad —abonos, derechos de televisión, marketing, competiciones y patrocinadores— y no de la inversión de particulares.

Gracias a ello, el club ha logrado mantener su autonomía económica y deportiva, incluso en un contexto dominado por fondos de inversión y multimillonarios propietarios. A diferencia de muchos clubes europeos controlados por corporaciones o magnates extranjeros, el Real Madrid pertenece a sus aficionados. Esa estructura ha contribuido a consolidar su identidad como institución democrática, transparente y fiel a sus valores fundacionales.

Una gestión moderna, pero con alma tradicional

El éxito del modelo madridista se debe, en gran parte, a su capacidad para combinar una gestión empresarial moderna con una estructura social participativa. Bajo la presidencia de Florentino Pérez, el club ha experimentado una expansión global sin precedentes, diversificando sus fuentes de ingreso y modernizando su infraestructura, como demuestra la reciente renovación integral del Estadio Santiago Bernabéu, ahora convertido en un complejo multifuncional y tecnológico de referencia mundial.

No obstante, la esencia del Real Madrid sigue siendo la misma que en 1902: un club de sus socios, sostenido por la pasión de su afición y guiado por la búsqueda constante de la excelencia deportiva.

Un gigante colectivo

El Real Madrid no pertenece a un empresario, a una familia ni a un fondo de inversión. Pertenece a sus socios, los miles de madridistas que, generación tras generación, han mantenido viva su identidad. En tiempos en que la mayoría de los clubes se rigen por intereses financieros, el Real Madrid representa una excepción histórica y simbólica: un gigante deportivo que sigue siendo de y para sus aficionados.

Esa es, quizá, una de las claves de su éxito y su permanencia en la élite del fútbol mundial. Porque más allá de los títulos y de las estrellas, el Real Madrid es —y seguirá siendo— una institución colectiva que pertenece a su gente.